Coatzacoalcos, Ver.– La intensa lluvia de la noche cambió en segundos el rumbo de una jornada que parecía transcurrir con normalidad. Lo que comenzó como un trayecto de regreso a casa terminó en una tragedia para Alejandro Lira Malaquías, de 49 años de edad, conocido empresario del sector inmobiliario en Coatzacoalcos.
De acuerdo con los reportes recabados, Alejandro viajaba junto a su pareja, Karla Liliana, de 44 años, quien conducía un automóvil Chevrolet sobre la avenida Las Palmas, cuando las condiciones climáticas complicaron la circulación.

La lluvia caía con fuerza y el agua corría por las calles. Durante una maniobra para cambiar de sentido, la unidad quedó atrapada entre la banqueta y el canal pluvial. Fue entonces cuando Alejandro descendió del vehículo para intentar ayudar a moverlo.
Pero en medio de la oscuridad, el pavimento mojado y la fuerza de la corriente, perdió el equilibrio y cayó al canal. En cuestión de segundos, el agua lo arrastró ante la desesperación de su acompañante, quien pidió ayuda sin poder evitar el desenlace.


La búsqueda continuó durante las horas siguientes hasta que autoridades localizaron el cuerpo a orillas de la playa, cerca de la zona de la avenida Las Palmas. Al lugar acudieron elementos de seguridad y autoridades ministeriales para realizar las diligencias correspondientes.
La noticia causó consternación entre quienes conocieron a Alejandro Lira, quien era ampliamente identificado dentro del gremio inmobiliario de la ciudad y la región. Contaba con un despacho especializado en avalúos y peritajes certificado ante el Infonavit, actividad que desarrolló durante varios años.
Mientras la Fiscalía General del Estado continúa con las investigaciones y la integración del expediente, los primeros reportes señalan que se trató de un accidente provocado por las condiciones adversas del clima y la fuerza del agua.

Alejandro Lira. Contador de profesión, daba empleo a varias personas de Coatzacoalcos a través de la inmobiliaria que encabezaba.
Sus restos fueron llevados a sus oficinas para darle el último adiós por parte de la gente que lo apreciaba en la ciudad, para posteriormente trasladar su cadáver a Orizaba.
Sus conocidos lo recuerdan como una persona alegre y siempre amable con quienes se mantenía diariamente en contacto, un profesional en su labor.
Una noche de lluvia dejó una pérdida irreparable y un llamado de atención sobre los riesgos que pueden representar los canales y corrientes pluviales durante fenómenos meteorológicos intensos.






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