La petroquímica prevé concluir su proceso de insolvencia financiera en un lapso de 60 a 90 días, sin interrumpir las operaciones de su complejo en Veracruz ni el pago a trabajadores y proveedores.

CIUDAD DE MÉXICO / NANCHITAL, Ver.

La petroquímica mexicana Braskem Idesa —empresa conjunta formada por la brasileña Braskem y la mexicana Grupo Idesa— solicitó formalmente acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras ante el Tribunal del Distrito Sur de Texas, en Estados Unidos. La medida busca concretar un acuerdo de reestructuración financiera previa que le permitirá recortar su deuda en más de 920 millones de dólares.

La compañía estima salir de este proceso de reorganización en un plazo de entre 60 y 90 días. Durante este periodo, la firma confirmó que sus operaciones cotidianas continuarán con normalidad y sin interrupciones, incluyendo las actividades operativas en su complejo petroquímico ubicado en Nanchital, Veracruz.

Reorganización de capital e inyección de fondos

Como parte del plan consensuado con acreedores y tenedores de bonos, la empresa captará nuevo capital y reducirá su deuda sénior total de aproximadamente 2,500 millones de dólares a cerca de 1,600 millones.

Para hacer posible este ajuste, la matriz brasileña Braskem aportará 476 millones de dólares en capital fresco, conservando así la participación mayoritaria en la sociedad reorganizada. Por su parte, la mexicana Grupo Idesa y sus filiales se mantendrán como el principal accionista minoritario del grupo.

Garantías a trabajadores y proveedores

Braskem Idesa precisó que la reestructuración financiera no afectará sus compromisos corrientes. Bajo las resoluciones iniciales que solicitará al tribunal estadounidense, la empresa mantendrá cubiertos en tiempo y forma los salarios y prestaciones de sus trabajadores, así como los pagos correspondientes a proveedores comerciales y acreedores no garantizados.

El origen de la crisis: caída de materia prima y costos de importación

La decisión de acogerse a la protección judicial responde a una severa restricción de liquidez derivada de la combinación entre un ciclo bajista global en el mercado petroquímico y la caída sostenida en el suministro local de etano —su principal materia prima— por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex).

La disminución del insumo nacional obligó a la petroquímica a recurrir a la importación de etano desde Estados Unidos, lo que elevó significativamente sus costos operativos de transportación y logística.

Contexto de la matriz internacional

El movimiento estratégico de la filial mexicana se da en un momento en que su accionista mayoritario, Braskem S.A., enfrenta retos financieros propios impulsados por un pasivo que supera los 10,000 millones de dólares. La firma brasileña mantiene negociaciones avanzadas para concretar una reestructuración extrajudicial de sus pasivos en Sudamérica, enfocado en estabilizar sus finanzas globales mientras blinda la operatividad de sus activos clave en la región.

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