COATZACOALCOS, VER.

A Francisco Alejandro Mejía Robles le faltaban apenas unas semanas para celebrar la vida, pero el destino le arrebató el aliento antes de tiempo. Este próximo 3 de mayo, «Ale» —como le decían de cariño— cumpliría 22 años. Estaba en la flor de la juventud, con las manos llenas de proyectos y el corazón volcado hacia su familia.

Hace apenas unos días, en un gesto que hoy se siente como una despedida, Francisco invitó pizzas a sus compañeras de la carrera de Pedagogía. Entre risas y apuntes, les compartió el secreto que lo mantenía motivado: estaba a punto de rentar un local en el poniente de la ciudad para abrir su propia barbería. Quería ser su propio jefe, pero su ambición no era el dinero, sino el amor; su mayor meta era terminar de construir la casita de sus padres en la calle Noche Triste de la colonia Cuauhtémoc.

Un joven de esfuerzo y disciplina

Alejandro no conocía el descanso. Su rutina era un testimonio de tenacidad:

  • Cubría turnos en una tienda de conveniencia en la avenida Las Palmas.
  • Al salir, montaba su motocicleta para trabajar como repartidor de plataforma digital.
  • Los sábados, sin importar el cansancio de las guardias nocturnas, acudía a la Universidad, donde era el «bendito entre las mujeres», siendo el único varón en un grupo de casi 20 estudiantes.

Además, era un apasionado del fisicoculturismo. Apenas en octubre pasado, su disciplina le valió el tercer lugar en una competencia de su categoría, demostrando que cuando «Ale» se proponía algo, lo lograba.

El último viaje en la Avenida Universidad

La tarde de este miércoles, el rugido del motor de su moto se apagó para siempre. Un fatal accidente frente a Plaza Fórum, sobre la Avenida Universidad, cortó de tajo los planes del joven que solo buscaba salir adelante.

Atrás quedaron las tijeras de barbero que estaba por estrenar, los libros de pedagogía y las paredes a medio levantar de la casa de sus padres que él soñaba con terminar. Francisco Alejandro se fue siendo un ejemplo de lucha, un estudiante ejemplar y un hijo entregado.

Hoy, la comunidad universitaria y los vecinos de la Cuauhtémoc lloran a un joven que no solo repartía pedidos, sino que repartía sueños. Que haya luz en su camino y que el consuelo llegue pronto a su familia.

Descansa en paz, Francisco Alejandro Mejía Robles. 🕊️🙏

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