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Coatzacoalcos, Ver.

La detención de Silvestre Medina Gasca, ex director de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), revive uno de los episodios más oscuros y dolorosos en la historia reciente de Veracruz: la desaparición forzada de cinco jóvenes en 2014, el primer caso documentado en el sur del estado. La imagen de esos chicos, golpeados y ensangrentados, circuló en todos los medios de comunicación, nacionales y extranjeros, convirtiéndose en un símbolo de la brutalidad policial.

Los jóvenes, Nathanael Fernández Alcántara, José Armando Jiménez de la Cruz, Erick Leobardo Solís López, Eber Arturo Castillo Díaz y Miguel Ángel Ángeles Manzano, originarios de Coatzacoalcos, Minatitlán, Cosoleacaque y Acayucan, fueron detenidos la madrugada del 2 de septiembre de 2014 por una patrulla de la extinta Policía Naval.

Los hechos ocurrieron en el marco del Operativo Blindaje Coatzacoalcos, una estrategia del gobierno de Javier Duarte de Ochoa y Arturo Bermúdez para, supuestamente, combatir al crimen organizado.

Sin ser puestos a disposición de las autoridades judiciales, los jóvenes fueron trasladados a una bodega en la entrada de Coatzacoalcos, en la zona de Calzadas, donde hoy se ubica la empresa Marinela. Allí, de acuerdo con información filtrada por un policía arrepentido, fueron torturados durante días antes de ser asesinados. Sus cuerpos aparecieron en diferentes puntos del sur de Veracruz, en localidades como Tatahuicapan, el Tortuguero y Tierra Blanca.

El papel de Medina Gasca en estos crímenes fue crucial. Desde la dirección de Asuntos Internos de la SSP, presuntamente orquestó el encubrimiento de los agentes involucrados y de los altos mandos que ordenaron los crímenes. Según las denuncias de las familias, que después de manifestarse y generar presión mediática, lograron que los cuerpos de sus hijos aparecieran, la operación buscaba una “limpieza” de la zona y estaba dirigida a presuntos miembros del crimen organizado.

Con el tiempo, se demostró que muchos de los detenidos y desaparecidos durante ese operativo eran personas inocentes, sin vínculos con actividades delictivas. Lejos de reducir la violencia, el Operativo Blindaje Coatzacoalcos provocó un aumento de secuestros, extorsiones y narcomenudeo, transformando la región en una zona de guerra.

Medina Gasca fue capturado el 13 de agosto en el Estado de México, gracias a una colaboración entre las fiscalías de Veracruz y el EDOMEX, por el delito de desaparición forzada de personas. Actualmente, se encuentra recluido en el penal de Coatzacoalcos, sin privilegios.

Se espera que enfrentará más órdenes de aprehensión por otros casos, como el del joven cantante Gibrán David Martiz Díaz, cuyo cuerpo apareció en 2014 en un supuesto enfrentamiento policial, que se reveló como un montaje para encubrir una venganza personal.

La detención de Silvestre Medina Gasca marca un avance en la búsqueda de justicia para las víctimas de crímenes de Estado en Veracruz y pone en evidencia el papel de la policía en la ola de desapariciones que azotó al estado durante el sexenio de Javier Duarte.

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